El Libertador / Opinión

La Venezuela de hoy

Enrique Escobar Fernandoy | Fecha de Edición: 24-01-2013

 


El cáncer de Chávez está presente en todo momento, en los periódicos, en la TV y  en las conversaciones en Venezuela. La mayoría de la población está triste por ello, unos pocos, alegres. Se presencia una lucha de clases desatada: los pobres con el gobierno, los ricos con la oposición, la clase media dividida, otros, los llamados “ninis”, no se identifican con ninguno de los dos polos.


Pero una reciente encuesta indica que el 68 por ciento de la población quiere que se respete el cáncer del primer mandatario y se espere un tiempo suficiente para su recuperación y reintegro al mando de la nación.


El 10 de enero se reunieron cientos de miles de partidarios y el vicepresidente Maduro hizo jurar a la multitud a defender a Chávez y a su proceso de construcción del socialismo del siglo XXI, justo cuando aviones de guerra surcaban el cielo y un pelotón de soldados agitaba en una terraza cercana una bandera patria, simbolizando con ello la unidad de pueblo y las fuerzas armadas.


La oposición, que está liderada por muchos actores de  la intentona golpista que secuestró a Chávez en el año 2002, incluyendo a Capriles, el recién derrotado candidato presidencial de la oposición, quien participó en el intento de asaltar la embajada de Cuba, no va a abandonar su propósito de desestabilizar al gobierno (se acaban de  requisar nueve mil toneladas de harina de maíz acaparadas, elemento indispensable en la alimentación popular). El 23 de enero, día de la democracia, habrá concentraciones del gobierno y de la oposición. Por su parte, el gobierno ha afirmado que aunque autorizará, como de costumbre, cualquier manifestación pacífica no tolerará ninguna clase de desmanes. Parece que la burguesía busca algunos muertos que cargar a las espaldas del gobierno en su afán de crear las condiciones subjetivas para intentar un nuevo golpe de estado.


La oposición, que tiene a Miami como su cielo en la tierra, critica a Chávez miles de millones de dólares -supuestamente gastados en ayuda a Cuba, Bolivia, Argentina y Nicaragua-, que no ha reducido la corrupción y que la delincuencia incluso ha crecido bajo el mandato bolivariano. En relación a lo primero, el chavismo sería inconsecuente sino es fiel al sueño de Bolívar de una Patria Grande. En lo referente a la corrupción, si bien el gobierno ha logrado que ahora sí paguen impuestos los poderosos, con una reestructuración total del Servicio de Impuestos Internos, todavía le queda mucho por hacer, comenzando por una depuración en sus propias filas. La corrupción es un fenómeno que se encuentra institucionalizado en el país desde hace un siglo, participando en la mascada desde los gerentes hasta los porteros.


En lo referente a la delincuencia, siempre Venezuela ha figurado con las más altas tasas de homicidio a nivel mundial y la única forma de abordarlo radica en un quehacer permanente de mejoramiento de las condiciones de vida de la infancia. En este sentido Venezuela cuenta con una maravilla, el sistema nacional de orquestas y coros infantiles y juveniles que agrupa a 400 mil menores, que el vicepresidente Maduro se ha comprometido a elevar a un millón.


Tal vez lo más importante es que el pueblo tiene una fe ciega en su líder, la cual ahora parece que se está transmitiendo al vicepresidente Maduro, de tal manera que a corto o a mediano plazo los esfuerzos de la burguesía para tomar el poder serán estériles.





 

Compartir en Facebook

0 Comentarios

Haz tu comentario

Para hacer un comentario debes estar previamente registrado y haber iniciado sesión.